Que tienes rojo que eres capaz de conjugar virtudes y defectos.
Capaz de encumbrar a una mujer al Olimpo de Afrodita o al infierno de Ares; don y maldición a la vez. Tu sola presencia atrae o repele, no dispones de un término medio.
Y tanto alegras la vista, como el paladar si has nacido de la tierra y te combinas con la gastronomía; el tacto, olfato y oído aún sin conquistar, pero quién lo desea cuando por ti corre la vida, el oxígeno y la pasión.
Ay Rojo, si hasta un planeta posees, Rey de Reyes te declaro.
Rojo, Dios todopoderoso de lo bueno y lo malo, de lo humano y lo divino.
Rojo, no te olvides de mí.
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