Casi sin querer, probando si el blog que he creado para esa pedazo de artista que tengo el gusto de llamar amama (abuela), me he encontrado con una nueva crítica a mi recopilación de relatos; y como en un pequeño rincón de mi corazón, tengo algo de vanidoso y gran parte de agradecido, os dejo el link:
Ni decir tengo, que ha clavado perfectamente el espíritu del libro (¡y por fin alguien no tiene entre sus preferidos al castor!).
Muchas gracias de nuevo y espero algún día dar con la tecla necesaria para hacer relatos intensos.
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